Debo reconocer que estos últimos días no han sido los mejores: me he sentido triste, abatida, casi derrotada. El invierno ha sido demasiado largo, la falta de luz y calor están haciendo mella en mi espíritu.
Extraño mucho a mi mejor amiga, que no veo hace dos años y que por falta de dinero no puede viajar desde Barcelona. Pucha, como me gustaría estar con ella, en el Neruda hablando y hablando como en los viejos tiempos.
O quizás volver al 2000 o 2001 cuando estaba en la Universidad, atrás en la Facultad de Ciencias Sociales, abajo del Sauce con los amigos (bebiendo obviamente, y algo más) cuando todo parecía más fácil y tenías todo el tiempo por delante.
O quizás más atrás aún yo con 17 años y siendo pendeja de colegio particular, cuando la única preocupación era dar una buena PAA , lo demás era puro jolgorio y frivolidades.
Pero eso es imposible, no es que mi vida sea un fracaso, pero a veces siento que sí lo es. En un post anterior dije que estaba sola y que no me incomodaba. Creo que es una gran mentira, pero me falta valentía para reconocerlo. También carezco de energía para embarcarme en la tarea de buscar un compañero. Pero, cómo lo hago? Si prácticamente desde los 18 años hasta hace dos años atrás que estoy soltera. Nunca he sido de muchas amigas, sobretodo de ésas que salen a los pubs de música pachanguera a “buscar minos”, de discoteques ni hablar.
Mis amistades las puedo dividir en dos: las chicas de colegio, prácticamente todas casadas y con tres hijos (si me lo hubieran dicho no lo creería, porque todas eran una pacatas extremas). Los otros son mis lindos colegas, que unos más que otros tienen sus vidas echas desastres. Así que verán no tengo ningún árbol al cual arrimarme. Parece que necesito con urgencia nuevos amigos.
Igual el año pasado estuve con alguien y ahora me arrepiento de ello. ¿Por qué estuve involucrada en una relación insípida? Ni yo me lo explico, debe haber sido porque era diametralmente diferente a mis ex. Fome, carente de cultura, monótono , trabajólico y poco atractivo. Después de harto tiempo me lo encontré. Yo estaba en la fila del banco, iba pasando por fuera y para mi mala suerte me vio. Maldición!!! y no me quedó otra que conversar con él. Menos mal tenía una reunión y logré zafarme de su compañía.
Así que más menos este es mi panorama. No soy de estados depresivos muy largos y tengo la confianza que pronto pasara. Sólo espero que la primavera se asome luego y con ella traiga nuevos aires en mi vida.
Y el Sol
miércoles, 1 de septiembre de 2010
sábado, 28 de agosto de 2010
Mi Fiel Compañera
Para mí, la música es todo. Yo no puedo vivir sin ella y me acompaña gran parte del día, en el auto, el celu, mi habitación, el PC, en fin, en todas partes.
Me reconozco media fundamentalista en este aspecto, porque a mi me gusta la buena, la antigua y sobretodo el rock, el “maldito rock” parafraseando una canción de La Renga.
Sentimiento y emociones: al escuchar un tema eso me tiene que provocar. Lo debo sentir en el estómago y, a la vez subirme y dejarme caer. Loco o no? He ido a muchos conciertos, obviamente la mayoría en Santiago, porque en mi ciudad no aterriza prácticamente nadie. Para mi es una inversión para el alma. Tantos recuerdos, desde Silvio hasta Roger Waters, pasando por The Police, Soda, Serrat, Charly, Fito y un largo etcétera.
Tengo la idea que la música que escuchas realmente te define que clase de persona eres. Puede sonar estúpido y pueril, pero yo lo he comprobado empíricamente. Un ejemplo si alguien me dice que le encanta Arjona o Daddy Yanquie (así se escribe?) tengan por seguro que desconfiaría inmediatamente de ellos, jaja.
Cuando entré a la U la escuela de periodismo, estaba ubicada en una casa en las afuera del campus. Esa condición permitía que fuéramos y nos comportáramos casi como un gueto. Allí todo era dentro de ciertas reglas: la posición política, la lectura y claramente la música: todos escuchábamos lo mismo y pobre de aquél que osara discernir, porque era excluido inmediatamente. Me acuerdo que un buen amigo(fanático de los Beatles, obviamente) me aconsejó que a mi hijo, a parte de educarlo moralmente, debía instruirlo en su formación musical para que después no escuchara “huevadas”.
También me gusta la música de autor y, sobretodo, la de protesta, es decir, Inti, Víctor, Violeta, Serrat y nuevamente un largo etcétera.
Muchos momentos de mi vida tienen una banda sonora incorporada y por eso doy gracias, gracias por la música.
Me reconozco media fundamentalista en este aspecto, porque a mi me gusta la buena, la antigua y sobretodo el rock, el “maldito rock” parafraseando una canción de La Renga.
Sentimiento y emociones: al escuchar un tema eso me tiene que provocar. Lo debo sentir en el estómago y, a la vez subirme y dejarme caer. Loco o no? He ido a muchos conciertos, obviamente la mayoría en Santiago, porque en mi ciudad no aterriza prácticamente nadie. Para mi es una inversión para el alma. Tantos recuerdos, desde Silvio hasta Roger Waters, pasando por The Police, Soda, Serrat, Charly, Fito y un largo etcétera.
Tengo la idea que la música que escuchas realmente te define que clase de persona eres. Puede sonar estúpido y pueril, pero yo lo he comprobado empíricamente. Un ejemplo si alguien me dice que le encanta Arjona o Daddy Yanquie (así se escribe?) tengan por seguro que desconfiaría inmediatamente de ellos, jaja.
Cuando entré a la U la escuela de periodismo, estaba ubicada en una casa en las afuera del campus. Esa condición permitía que fuéramos y nos comportáramos casi como un gueto. Allí todo era dentro de ciertas reglas: la posición política, la lectura y claramente la música: todos escuchábamos lo mismo y pobre de aquél que osara discernir, porque era excluido inmediatamente. Me acuerdo que un buen amigo(fanático de los Beatles, obviamente) me aconsejó que a mi hijo, a parte de educarlo moralmente, debía instruirlo en su formación musical para que después no escuchara “huevadas”.
También me gusta la música de autor y, sobretodo, la de protesta, es decir, Inti, Víctor, Violeta, Serrat y nuevamente un largo etcétera.
Muchos momentos de mi vida tienen una banda sonora incorporada y por eso doy gracias, gracias por la música.
sábado, 21 de agosto de 2010
1ª Aproximación a lo que podría ser yo
Se supone que a los periodistas esto de las palabras les debería fluir casi como un acto primario, pero en mi caso no es así. Lo mío va por otro lado: en vivo y directo, me reconozco como un az con los discursos, hasta construyo algunos que ni yo me los creo.
Sin embargo, no siempre fue así. Cuando era pequeña, me encantaba escribir, fantasear, primero cuentos, historias y después, cartas de amor que incluso escribía por encargo. Hasta que me aburrí y lo dejé. Porque este es un rasgo de mi personalidad: pierdo un poco la pasión y todo se acaba. Es increíble como he construido mi vida en base a la falta de interés: siempre fue algo normal, pero últimamente me he dedicado a analizar este comportamiento. Habrá sido en mi niñez , algún hecho que no recuerdo, la educación de mis padres, la relación con mis hermanos que marcó tan fuertemente mi personalidad y que me ha hecho tirar por la borda oportunidades que para otros seres humanos hubieran sido importantísimas.
Un ejemplo. En mi vida he tenido dos relaciones de pareja fundamentales: una acabó en matrimonio y la otra estuvo lejos de acercarse a ello.
Me casé muy enamorada (al menos eso creo), pero ni me di cuenta cuando todo se esfumó. No puedo decir que pasó algo muy grave para que esto ocurriera, sólo pasó.
La otra fue una relación basada en la pasión, llegó de un momento a otro, con entrega total y juramentos de amor eterno. Cuento corto, en un momento me sentí abrumada y dije hasta aquí llegamos, querido.
Y ahora, estoy sola (no es que me desagrade, en realidad me gusta bastante), con un miedo gigante que me ocurra de nuevo. Conocer a alguien, conectarme con él, y volver a sentir ese estado de aburrimiento que me impida encontrar estabilidad. Ese miedo ahora está unido a que soy mamá de un adolescente y me niego absolutamente a ser de esas madres que pasan de un “pololo a otro”. En eso me reconozco nada moderna, pero esto queda ya para una segunda parte. Recuerden es mi primera vez, aún así no fue tan difícil como creía,
Sin embargo, no siempre fue así. Cuando era pequeña, me encantaba escribir, fantasear, primero cuentos, historias y después, cartas de amor que incluso escribía por encargo. Hasta que me aburrí y lo dejé. Porque este es un rasgo de mi personalidad: pierdo un poco la pasión y todo se acaba. Es increíble como he construido mi vida en base a la falta de interés: siempre fue algo normal, pero últimamente me he dedicado a analizar este comportamiento. Habrá sido en mi niñez , algún hecho que no recuerdo, la educación de mis padres, la relación con mis hermanos que marcó tan fuertemente mi personalidad y que me ha hecho tirar por la borda oportunidades que para otros seres humanos hubieran sido importantísimas.
Un ejemplo. En mi vida he tenido dos relaciones de pareja fundamentales: una acabó en matrimonio y la otra estuvo lejos de acercarse a ello.
Me casé muy enamorada (al menos eso creo), pero ni me di cuenta cuando todo se esfumó. No puedo decir que pasó algo muy grave para que esto ocurriera, sólo pasó.
La otra fue una relación basada en la pasión, llegó de un momento a otro, con entrega total y juramentos de amor eterno. Cuento corto, en un momento me sentí abrumada y dije hasta aquí llegamos, querido.
Y ahora, estoy sola (no es que me desagrade, en realidad me gusta bastante), con un miedo gigante que me ocurra de nuevo. Conocer a alguien, conectarme con él, y volver a sentir ese estado de aburrimiento que me impida encontrar estabilidad. Ese miedo ahora está unido a que soy mamá de un adolescente y me niego absolutamente a ser de esas madres que pasan de un “pololo a otro”. En eso me reconozco nada moderna, pero esto queda ya para una segunda parte. Recuerden es mi primera vez, aún así no fue tan difícil como creía,
miércoles, 18 de agosto de 2010
Reflexionando sobre el comienzo
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