Para mí, la música es todo. Yo no puedo vivir sin ella y me acompaña gran parte del día, en el auto, el celu, mi habitación, el PC, en fin, en todas partes.
Me reconozco media fundamentalista en este aspecto, porque a mi me gusta la buena, la antigua y sobretodo el rock, el “maldito rock” parafraseando una canción de La Renga.
Sentimiento y emociones: al escuchar un tema eso me tiene que provocar. Lo debo sentir en el estómago y, a la vez subirme y dejarme caer. Loco o no? He ido a muchos conciertos, obviamente la mayoría en Santiago, porque en mi ciudad no aterriza prácticamente nadie. Para mi es una inversión para el alma. Tantos recuerdos, desde Silvio hasta Roger Waters, pasando por The Police, Soda, Serrat, Charly, Fito y un largo etcétera.
Tengo la idea que la música que escuchas realmente te define que clase de persona eres. Puede sonar estúpido y pueril, pero yo lo he comprobado empíricamente. Un ejemplo si alguien me dice que le encanta Arjona o Daddy Yanquie (así se escribe?) tengan por seguro que desconfiaría inmediatamente de ellos, jaja.
Cuando entré a la U la escuela de periodismo, estaba ubicada en una casa en las afuera del campus. Esa condición permitía que fuéramos y nos comportáramos casi como un gueto. Allí todo era dentro de ciertas reglas: la posición política, la lectura y claramente la música: todos escuchábamos lo mismo y pobre de aquél que osara discernir, porque era excluido inmediatamente. Me acuerdo que un buen amigo(fanático de los Beatles, obviamente) me aconsejó que a mi hijo, a parte de educarlo moralmente, debía instruirlo en su formación musical para que después no escuchara “huevadas”.
También me gusta la música de autor y, sobretodo, la de protesta, es decir, Inti, Víctor, Violeta, Serrat y nuevamente un largo etcétera.
Muchos momentos de mi vida tienen una banda sonora incorporada y por eso doy gracias, gracias por la música.
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