Se supone que a los periodistas esto de las palabras les debería fluir casi como un acto primario, pero en mi caso no es así. Lo mío va por otro lado: en vivo y directo, me reconozco como un az con los discursos, hasta construyo algunos que ni yo me los creo.
Sin embargo, no siempre fue así. Cuando era pequeña, me encantaba escribir, fantasear, primero cuentos, historias y después, cartas de amor que incluso escribía por encargo. Hasta que me aburrí y lo dejé. Porque este es un rasgo de mi personalidad: pierdo un poco la pasión y todo se acaba. Es increíble como he construido mi vida en base a la falta de interés: siempre fue algo normal, pero últimamente me he dedicado a analizar este comportamiento. Habrá sido en mi niñez , algún hecho que no recuerdo, la educación de mis padres, la relación con mis hermanos que marcó tan fuertemente mi personalidad y que me ha hecho tirar por la borda oportunidades que para otros seres humanos hubieran sido importantísimas.
Un ejemplo. En mi vida he tenido dos relaciones de pareja fundamentales: una acabó en matrimonio y la otra estuvo lejos de acercarse a ello.
Me casé muy enamorada (al menos eso creo), pero ni me di cuenta cuando todo se esfumó. No puedo decir que pasó algo muy grave para que esto ocurriera, sólo pasó.
La otra fue una relación basada en la pasión, llegó de un momento a otro, con entrega total y juramentos de amor eterno. Cuento corto, en un momento me sentí abrumada y dije hasta aquí llegamos, querido.
Y ahora, estoy sola (no es que me desagrade, en realidad me gusta bastante), con un miedo gigante que me ocurra de nuevo. Conocer a alguien, conectarme con él, y volver a sentir ese estado de aburrimiento que me impida encontrar estabilidad. Ese miedo ahora está unido a que soy mamá de un adolescente y me niego absolutamente a ser de esas madres que pasan de un “pololo a otro”. En eso me reconozco nada moderna, pero esto queda ya para una segunda parte. Recuerden es mi primera vez, aún así no fue tan difícil como creía,
Es un gusto leerte. Como sea, el escribir sobre nuestras vidas se complica, las palabras no fluyen de la manera que quisieramos. Siempre es más fácil hablar de otros que de nosotros mismos.
ResponderEliminarSeguire interesadamente tu blog... Saludos
Gracias, Tristán. Pero a diferencia de mi, a ti las palabras te fluyen naturalmente. Tu prosa es sencillamente genial. Mis felicitaciones para ti, saludos
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